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Una preboda de cuento

Una preboda de cuento

Supongo que para muchas de vosotras igual que para mí, una de las cosas más importantes para el día de la boda, es el fotógrafo. Ese es el verdadero recuerdo que os llevaréis de ese día tan especial con el paso de los años.

¿Cómo encontrar el fotógrafo perfecto? Bueno la verdad es que eso depende mucho de vuestro estilo y que tengáis claro que esperáis del fotógrafo. En mi caso tenía muy claro que quería un fotógrafo documental que captara nuestra más pura esencia. Este tipo de fotografía consiste, nunca mejor dicho, en documentar cada acontecimiento de la boda al centrarse en los dos grandes protagonistas de ese día: los novios. Lo que más me gusta de este tipo de fotografía es que casi no hay posados, y digo casi porque las fotos posadas con familia y amigos son inevitables en una boda. Básicamente lo único que tenéis que hacer es ser vosotros mismos, dejaros llevar de la mano del amor, del resto se encarga vuestro fotógrafo. En mi opinión la naturalidad de este tipo de reportajes es lo que hace que queden imágenes tan personales y bonitas.

Luego de tener claro lo que quería, me puse a indagar por internet en busca del fotógrafo perfecto para nosotros, no tarde nada en dar con él. Al entrar en su web y ver las espectaculares fotografías que tenía en la portada, inmediatamente me enamoró su trabajo. Solo era cuestión de cruzar los dedos para que no tuviera otra boda el mismo día que yo me casaba.

Lo primero a planear era la preboda. Para mí esta sesión es esencial porque además de tener un bonito recuerdo en pareja, antes de ser marido y mujer, tenéis la ventaja de que el día de la boda estaréis menos nerviosos en cuanto a fotos se refiere. Creo que conectar con el fotógrafo y conocer de primera mano cómo trabaja, además del resultado del reportaje, es importantísimo.

Después de la primera reunión con el fotógrafo, ¡tenéis que empezar a imaginar cómo queréis vuestro preboda! ¿Tenéis algún sitio especial?

Nosotros lo único que teníamos claro era que sería rodeados de naturaleza, ya fuera playa o montaña.

Cuando llegó el otoño y vimos lo bonitos que estaban los árboles con los distintos tipos de colores y el encanto de las hojas por el suelo, no nos lo pensamos más. ¡Era el momento perfecto!

Tengo el privilegio de tener esto al lado de la casa de mis abuelos, y conocer la montaña de este maravilloso lugar, Aín, desde que soy pequeña. Tomamos la decisión de hacerlo ahí y en esa mágica estación del año.

Hojas

Así que se lo propuse a nuestro fotógrafo. Sobre la marcha se me ocurrió también hacer el reportaje con caballos, ya que sería muy especial para mí. Además de que me apasionan, mi chico y yo montamos desde pequeños. Al fotógrafo y a nosotros nos pareció genial la idea.

Después de concretar el día, enseguida me puse a ver que look. Quería algo especial y fuera de lo común. Me imaginé en la montaña con un vestido largo y rojo, ¡no era nada nada común! Por casualidad encontré algo perfecto, además de todo, cómodo para poder montar a caballo.

La conexión con nuestro fotógrafo fue tan espectacular ese día, y el momento mágico, que no podíamos dejar de sonreír. Intentar salir un poco más serios, ¡era imposible! Creo que no necesito daros más información, pues las imágenes hablan por si solas.

Aquí os dejo el reportaje, ¡tan especial para nosotros! ¿Qué os parece? Espero que os haya gustado tanto como a mí. Solo os puedo decir es que sin duda no os arrepentiréis y que dejara una huella muy bonita en vosotros.

Fotos: amandadh.es

 

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